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En
el mundo empresarial han ocurrido cambios profundos y sustanciales al
evolucionar desde el modelo "fordista-taylorista" de producción, al
esquema de la "tecno-globalización", la "economía informal" y la "desregulación
de los mercado". Estas series de transformaciones exigen de las
organizaciones y/o instituciones establecer los lineamientos y las
bases para una realidad continua de competencia en lo regional,
nacional y global. Con este nuevo ambiente paradigmático de gestión
organizacional es necesariamente indispensable que se planifiquen y se
ejecuten programas de formación del personal, tendentes a que
desarrollen sus competencias y tengan un valor de mercado a nivel
mundial. Estas exigencias de los ámbitos competitivos globalizados
reclaman grandes procesos de cambios para adecuarse a las dinámicas
económicas-políticas y sociales, exigiendo que se debe contar con
trabajadores (empleados y obreros) con un alto grado de competencias
flexibles para acomodarse a los revolucionarios climas
organizacionales y ajustar su actuación para satisfacer las
expectativas y exigencias del cliente, que cada día son más
inflexibles.
Por otra parte, los procedimientos de producción y el compromiso de un
servicio de calidad están directamente relacionados cada vez más al
trabajo de los equipos autónomos de alto desempeño integrado por los
miembros de la estructura informal empresarial; esto ha traído como
consecuencia que cada día hay menos "jefes" y las organizaciones son
más horizontales (downsizing).
Estas permutaciones organizacionales tuvieron su origen a partir de la
década de los sesenta, cuando comenzaron a implantarse nuevos sistemas
y procedimientos de trabajo, entre ellos surgió la orientación hacia
el desarrollo de las competencias (empowerment), que trajo como
consecuencia que las empresas también tuvieron que establecer el
aprendizaje organizacional, el desarrollo de multi habilidades y -por
supuesto- la movilidad empresarial.
Continuando con estos cambios a partir de los años ochenta del siglo
pasado, se inició un gran movimiento orientado al mejoramiento
continuo de los procesos tanto productivos como administrativos, por
medio del Control Estadístico del Proceso (CEP). Por estas causas el
desarrollo de las competencias individuales (básicas y especiales) de
los trabajadores comenzaron paulatinamente a tener una importancia de
primer orden.
En los países ubicados en el eje Asia-Pacífico, así como también en la
Europa Occidental, las corporaciones le dieron un total respaldo a
estos enfoques para incrementar la productividad, la eficiencia y la
calidad de los métodos productivos, con la finalidad de desarrollar
empresas altamente competitivas y rentables en el contexto planetario.
Por supuesto, en Estados Unidos, así como en Alemania, (países que
tradicionalmente se han preocupado por tener organizaciones altamente
competitivas); también ocurrieron cambios drásticos y violentos, con
la finalidad no solamente de mantener su posición de relevancia
mundial, sino que también le dieron una gran notabilidad al desempeño
idóneo de los trabajadores, basado básicamente en los equipos
autónomos de alto desempeño.
A finales del siglo pasado, estos cambios reclamaban la reafirmación
del desarrollo de las competencias individuales, por medio del
aprendizaje de la gestión del talento humano; es decir, del Capital
Intelectual.
Con
estas nuevas circunstancias, se edifican procedimientos específicos
para llevar a cabo los innovadores procesos de reclutamiento,
selección y empleo (Topgrading), y ha habido la necesidad de diseñar
nuevos modelos instruccionales para formar a la gente, se actualizan
los sistemas de remuneración, así como también los programas de
ascenso y la evaluación de rendimiento (Modelo 360º). Todas estas
modalidades se han venido estableciendo con base a estas nuevas
características de los escenarios laborales.
Este cambiante mundo empresarial representa para las personas inmersas
en los escenarios organizacionales entre otras las siguientes
implicaciones:
a) los desempeños concretos y eficaces son más importantes que tener
conocimiento y no saberlo utilizar; b) los requerimientos cada día más
exigentes de los nuevos métodos productivos y administrativos,
reclaman de las empresas el establecimiento de un programa continuo de
capacitación y desarrollo de la gente; c) el nuevo trabajador debe ser
formado en las multi habilidades, por medio de un saber flexible, las
cuales garantizan enfrentar el cambio sin ninguna resistencia y la
responsabilidad que tienen en adquirir nuevas y mejores competencias;
d) como consecuencia de la implantación cada día mayor de los equipos
autónomos de alto rendimiento, los trabajadores requieren desarrollar
una alta experticia en trabajar eficientemente en equipo, por medio
del liderazgo, la creatividad y la innovación ("herramientas
estratégicas de sobrevivencia"); e) los trabajadores necesitan un alto
grado de aptitud en lo que hacen, ya que de este factor depende
grandemente el éxito de la empresa y f) la capacidad intrínseca del
trabajador está por encima de los títulos y de la experiencia, por
cuanto dicha aptitud garantiza la realización de las responsabilidades
y deberes del cargo que ocupa, lo cual endosa la consecución de los
objetivos estratégicos formulados.
Como consecuencia de todo lo antes expuesto, existe una nueva realidad
empresarial, la cual ha reclamado nuevos métodos y técnicas para
formar a la gente. Ejemplo de esta exigencia se puede apreciar en los
Estados Unidos, en donde se estableció un movimiento pedagógico basado
en el desempeño denominado "Performance - Based Teacher Education" (PBTE)
y seguido posteriormente por Inglaterra en donde se diseñó e implantó
algo similar denominado: "Competence Based Education and Training" (CBET).
Sin lugar a dudas estas experiencias deberían ser copiadas y adaptadas
en países en "vías de desarrollo", entre los cuales -por supuesto-
está Venezuela.
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