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He tenido la oportunidad de
conversar con el Prof. Leon Ledermen, Premio Nóbel de Física, 1988
y con el Prof. Yuan Tseh Lee, Premio Nóbel de Química, 1986, en
una reciente reunión mundial de Academias de Ciencias celebrada en
la ciudad de México. El primero se conoce por sus aportes en
simetría de partículas y el otro por la dinámica en los procesos
de reacciones químicas. Fuimos muy afortunados en que ambos
tuviesen presente cuando disertaba sobre los sistemas dinámicos en
la coordinación del pensamiento y que coincidieran con que el
proceso expuesto estaba bien concebido desde el punto de vista
científico.
Ambos coincidían que si queremos tener cambios exitosos en el
futuro tenemos que lograrlo a base de un pensamiento científico y
que este se pierde cada día en las enseñanzas de la ciencia a
nivel primario y secundario. Ellos indicaban que hay que darle un
giro dramático a aprendizaje de las ciencias o el mundo se
encontrará en un grave dilema. No podremos entender el verdadero
cambio y transformación que se nos avecinda y como consecuencia
las posibilidades de fracaso pueden aumentar.
Tenemos que revertir la forma de enseñar ciencias a nuestros
niños. Se debería empezar por la física tratando de que se
comprendiera la simetría y con la química, la dinámica de las
transformaciones. Esto se aplicará en todos los conceptos del
desarrollo del mundo, desde la administración, la ciencia, los
recursos humanos, el deporte, la publicidad, hasta lo más
recóndito que nos podamos imaginar.
Me he quedado pensando de cómo puedo explicar lo que es simetría y
dinámica sin tener que usar ni la química ni la física. Con una
sola letra trataré de llevarles a ustedes esta analogía. Pensemos
en la letra b. Escriba la letra b. Ahora póngase el papel en la
frente y haga el mismo trazado que hizo para escribir la letra b.
Si usted lo hace correctamente verá que el resultado es la letra
d. No piense que ha ocurrido una transformación simétrica pues
rotó la letra b en 180 grados para darle la letra d. Eso lo hace
el cerebro instintivamente y todavía no lo entendemos y seguimos
explicando los fenómenos de cambio de una forma tradicional. Si
usted al hacer el trazado en la frente le dio la letra b, es
posible que su pensamiento sea tradicional.
Empecemos el proceso por varios pasos. Escriba la letra b de nuevo
y haga un giro de 90 grados hacia abajo y tendrá la letra p. Ahora
a la letra p, realice un giro de 180 grados y tendrá la letra q.
Siga y a la letra q, realice un giro de 90 grados hacia arriba y
tendrá la letra d. Lo que puede realizar de un solo paso si su
cerebro coordina el pensamiento dinámicamente simétrico, de la
forma tradicional le toma dos pasos adicionales. Esta es la magia
de la simetría. En la dinámica está el que si no se desarrollan
correctamente estos pasos en vez de avanzar se retrocede.
Aquí esta la transformación del futuro. Tenemos que educar el
cerebro a que actúe dinámicamente simétrico, de lo contrario nos
quedaremos tecnológicamente e informaticamente obsoletos. Cuando
hablamos de inteligencia dinámica como el conjunto de las
inteligencias analítica, practica, social y creativa, estamos
haciendo el mismo ejercicio del párrafo anterior. Lo mismo sucede
con el cambio. Por mas que nos hablen de liderazgo, gerencia,
calidad, ciencia, sino nos esbozan de esta manera el mensaje es
obsoleto. El nuevo cerebro de este siglo necesita que se nos
enseñe y se nos trate de una forma dinámicamente simétrica en
todos los aspectos de la vida. De lo contrario, los cambios no se
realizarán de la forma que todos esperamos, de una manera exitosa.
El autor es consultor en gestión empresarial, profesor emérito
UNPHU y Fellow de la Sociedad Americana de Calidad.
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